REFLUJO NOCTURNO

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El reflujo nocturno es un incómodo malestar crónico que puede dar paso a complicaciones más serias. La buena noticia es que se puede mantener a raya con solo hacer unos pequeños cambios en nuestra dieta, estilo de vida y echar mano de soluciones a nuestro alcance.

¿Qué es el reflujo nocturno?

El paso de los alimentos desde la boca a través del esófago para llegar hasta el estómago no permanece abierto todo el tiempo. Existe una especie de compuerta o válvula que se abre cada vez que consumimos alimentos o tomamos alguna bebida, y luego se vuelve a cerrar para impedir que el contenido del estómago y los jugos gástricos pasen al esófago. Esa compuerta, que se denomina esfínter esofágico inferior, forma un sello impenetrable cuando opera con normalidad.

Una anomalía en el funcionamiento del esfínter esofágico inferior puede provocar que el contenido gástrico salga del estómago y se ponga en contacto con el tejido esofágico. La acidez de los jugos gástricos irrita y erosiona la delicada mucosa esofágica, lo que genera incomodidad, e incluso dolor, pudiendo a la larga derivar en complicaciones de salud más serias.

El reflujo nocturno, o reflujo gastroesofágico, no es una afección que solo ataca de noche, sino que suele darse mientras estamos acostados. La posición horizontal del cuerpo favorece el libre paso de fluidos entre los órganos, pues quedan ubicados al mismo nivel mientras estamos en la cama. Es más difícil que el reflujo se dé mientras estamos sentados o de pie, debido a que la verticalidad y la gravedad dificultan el ascenso del contenido gástrico hacia el canal esofágico.

¿Qué causa el reflujo nocturno?

Los desencadenantes que hacen que no funcione correctamente el esfínter esofágico inferior y se produzca el reflujo gastroesofágico son variados. Desde problemas de salud, hasta el consumir ciertas sustancias irritantes, como en el caso de algunos medicamentos. También cambios hormonales, como la alteración de progesterona durante el embarazo, por ejemplo, pueden ser la causa de este malestar.

Otras condiciones orgánicas específicas como la obesidad, la presencia de una hernia hiatal o trastornos del tejido conectivo (como sucede con la esclerodermia) también están entre las causas de esta incómoda afección. Pero, principalmente, hay una serie de alimentos y productos que una persona con predisposición a padecer de esta afección debe evitar consumir, entre los que se encuentran el chocolate, las bebidas gaseosas, ácidos y vinagretas, la menta y la hierbabuena, la cebolla, el ajo, los cítricos y el tomate.

OTROS FACTORES QUE FAVORECEN LA APARICIÓN DEL REFLUJO NOCTURNO

  • Irse a la cama inmediatamente después de comer, en especial si la comida ha sido muy abundante.
  • Consumir frituras, alimentos demasiado picantes o con mucha grasa. El alcohol, el té y el café también pueden irritar el esfínter esofágico, afectando su correcto desempeño.
  • El hábito de fumar se ha asociado a la presencia de reflujo nocturno, debido a que la nicotina constriñe los vasos sanguíneos, reduciendo el aporte de oxígeno y nutrientes a los órganos involucrados en este malestar.

LA ACCIÓN DE ALGUNOS MEDICAMENTOS PUEDE CAUSAR REFLUJO

Un recurso tan común, conocido y aparentemente inocuo como tomar una simple aspirina o un comprimido de ibuprofeno cuando nos duele la cabeza, podría desencadenar episodios de incómodo reflujo nocturno. Lo cierto es que muchos medicamentos pueden resultar muy irritantes para la mucosa gastroesofágica y provocar reflujo y acidez estomacal.

Recomendaciones:

El reflujo nocturno es una dolencia crónica que puede ser mantenida a raya si se toman las debidas precauciones. Estas son algunas de las recomendaciones a seguir en caso de padecer de reflujo gastroesofágico y acidez estomacal:

  1. Evitar el consumo de alimentos, bebidas y productos irritantes. Si bien puede que no sea necesario desterrarlos del todo del menú, hay que limitarlos tanto como sea posible y reservarlos para las comidas de la mañana y el mediodía.
  2. Esperar un par de horas antes de acostarse como mínimo.
  3. Si duermes la siesta, hacerlo en un sofá o sillón en posición sentada, en lugar de reposar acostado en la cama.
  4. Modificar la posición del cuerpo para dormir en la cama de manera que no quede plano y horizontal. Es necesario que tanto la parte superior del torso como la cabeza queden en una posición considerablemente más elevada que el resto del cuerpo y, en particular, que el estómago. De esta forma, la acción de la gravedad hace más difícil que el contenido del estómago se dirija hacia el esófago y minimiza el riesgo de filtración.
  5. Incluir en la dieta alimentos que sean ricos en magnesio y calcio, que ayudan a regenerar y proteger las mucosas del sistema digestivo y la cavidad bucal. El aloe vera es un protector natural que también conviene incorporar.
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Jueves, 19 Mayo 2022

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